" Viva la casta navarra"
Texto: Juan Bautista Jiménez Nebot "El Solivo" (ganadero)
Las casualidades llevan a las pasiones y así, como por casualidad, fue como irrumpió en mi vida por la casta navarra. Reses pequeñas, vivaces y listas aunque de gran nobleza y desbordante bravura. Ahora, cerca de cumplirse tres décadas de aquel viaje que emprendimos los miembros de la comisión de fiestas de San Teodoro a la población aragonesa de Egea de los Caballeros (Zaragoza), recuerdo aquella visita con nostalgia aunque esperanzado de que los escasos ganaderos que todavía insisten en mantener una raza que ha dado la gloria a hierros tan significativos como Lecumberri, Lizaso o Carriquiri, logren, al fin, situarla en el lugar que se merece.
Realizamos aquella salida un grupo de jóvenes, y otros más mayores, todos extraordinarios, allá por 1979. La suerte hizo que llegáramos a la localidad zaragozana desde tierras navarras. En concreto, desde una finca de Tudela gestionada por los Chopera. Allí a tantos kilómetros de mi hogar, me reencontré con mi pasado. Otra vez la casualidad. El mayoral, al saber que veníamos de la Vall d´uixó, recordó a un compañero de la Guerra Civil: Francisco, más conocido por el Solivo. Mi padre. En aquel momento reino el silencio y tras hacerle saber de quien se trataba, el pastor me dijo: “Mira Juan, te vas a ir donde yo te diré porque aquí os van a vender un toro por mucho dinero y no creo que sea el animal ideal para la calle”. “Os vais a ir a Egea de los caballeros y preguntáis por Don José Nogué. Comprar el toro a este señor que seguro estoy de que dara mucho juego.” De esta manera se hizo.
Llegamos al pueblo recomendado
y, a la par que preguntamos por la finca de Nogué y por hospedaje para
pasar la noche, que encontramos en la fonda las Cuatro Esquinas, conocimos a
Manolo el Extremeño y a Cesar Ciudad, procurador del citado ganadero.
Temprano partimos hacia la finca de la Carbonera, en Sierra de Luna, zona de montes prepirenaicos donde las reses, acompañadas de su pastor, Paquillo, pastaban en plena libertad. Varias horas tardamos hasta dar con esos bellos animales viva mirada y actitud nerviosa. Compramos cuatro astados, valientes y menudos, y que ofrecieron un buen juego a los aficionados.
En aquellos momentos en que Caquillo metió a los toros en un menudo descampado para que pudiéramos elegir, fue cuando quedé envenenado por esta casta. Cuando decidí embarcarme enana empresa que me ha dado tantos sustos como alegrías, así como la satisfacción de haberme convertido en ganadero de bravos.
A causa de una enfermedad me ha relevado mi hijo, que perpetua la procedencia de Nogué para servirle a Dios y Usted.



El ganadero Batiste "el Solivo" pasando sin temor entre sus vacas.

Antonio Galan (conocedor de la ganaderia), Batiste el Solivo (Padre) e (hijo) (ganaderos) y
Vte. Aguilella Director del programa taurino "en puntes" de TV-Planavision.





Batiste, El Solivo (hijo) con una afición desmedida
acude todos los días del año durante ya varios años a la ganadería de su
padre situada en las afueras de la localidad de Vall D´Uixo donde
tienen la finca con ganado de casta navarra como nos acaba de contar su
padre.
Este joven ganadero esta, el solo, reformando toda la infraestructura de la ganadería, se esta haciendo una plaza de tientas de obra y chiqueros sólidos y robustos dignos de cualquier ganadería que se precie, vallado con estacas de hierro y quitamiedos. Todo sale de su esfuerzo, de su sudor pasando mucho frío y mucho calor, como nos contaba Carles, un joven aficionado que a veces la ayuda en esta ardua labor. Como el propio ganadero nos dijo lo hago por afición y por satisfacción propia, disfruto viendo crecer a mis becerros y mi ilusión es mantener, este encaste tan antiguo y tan importante para la fiesta. Solo desearle que este sacrificio y esfuerzo algún día se vea recompensado.
¡¡ Animo ganadero !!
